Nueve tiene su “Día del Ascenso”

El mismo día del calendario pero separado por exactamente seis años, Sportivo 9 de Julio vivió dos memorables noches de ascensos en el básquetbol argentino.

El año de ambas, una en 2009 y la otra en 2015, no fue la única diferencia claro está, mientras que el primer logro marcó el regreso del “patriota” a la segunda categoría nacional, posiblemente su lugar natural, la restante fue el inicio de su página más oscura.

Pero al margen de lo que vino después, ambas veladas albergaron las victorias más importantes de Nueve en su larga historia vinculada a este deporte.

El 15 de mayo de 2009, el plantel dirigido por Sebastián Gonzalez, hoy entrenador de Quimsa de Santiago del Estero, líder de la interrumpida Liga Nacional, llegaba a Río Cuarto con una ventaja de 2-0 conseguida a partir de trabajosas victorias en el José “Gordo” Albert.

Enfrente estaba Banda Norte en lo que era todo un clásico de aquella época para el básquet cordobés y la posibilidad de barrer la serie para conseguir el ascenso en esa fría noche, resultaba un anhelo ambicioso.

Nueve revirtió una desventaja de hasta 20 puntos para forzar la prórroga y lograr un épico triunfo 83-77 que le permitió volver al por entonces TNA (Torneo Nacional de Ascenso), la categoría que lo había tenido como animador, desde mediados de los 80, primeros años de competencia organizada en el país. Emiliano Martina, Adrián Forastieri, Leonardo Segura, Esteban Pierdominici, Leandro Giovana, Jorge Chahab, fueron algunas de las figuras de ese equipo.

Otro 15 de mayo, pero de 2015, esta vez bajo las órdenes de Gustavo “Lobito” Fernández, en su segunda temporada como entrenador, disputó ante Villa Angela de Chaco, el quinto y decisivo punto de una disputada serie semifinal, la instancia más importante de un certamen que ofrecía dos ascensos. Al otro ya lo había conseguido Instituto de Córdoba tras imponerse 3-0 sobre Ferro Carril Oeste.

Nueve ganó los dos primeros en Río Tercero pero se volvió con las manos vacías de la provincia norteña a pesar de estar demasiado cerca, ya que ambos juegos se definieron en suplementario.

Pero llegó aquella jornada decisiva en el estadio de San Martín y Colón con la sensación de que no se podía escapar la chance de lograr por primera vez un ascenso a la elite, jugando en la cancha. Anteriormente, se había dado el gusto de hacerlo tres temporadas, de 2010 a 2013, pero tras un intercambio de plaza con Unión de Sunchales. Así fue como logró un convincente triunfo 97-89 con 30 puntos de Gastón Luchino. Otras piezas claves de ese conjunto fueron: Santiago Arese, Esteban Cantarutti, Alejandro Spalla, Sebastián Acevedo, además de los canteranos Lucio Reinaudi y Mauricio Corzo. Al igual que en 2009, Chahab también estuvo entre los ascendidos.

Lamentablemente, aquel triunfo quedó rapidamente empañado cuando un par de meses después la dirigencia decidió negociar en los escritorios el lugar ganado sobre el parquet. Aunque algún reglamento “cajoneado” impedía tal transacción para un equipo ascendido, el lugar en la Liga Nacional A, fue vendido a San Lorenzo de Almagro, bajo un falsa figura de “fusión”. Así fue como se derrumbó el sueño perseguido durante décadas por tantos aficionados, provocando una herida que quizás, nunca cierre.

Mientras los de Boedo iniciaron una hegemonía en el básquetbol nacional que los llevó a ganar cuatro ligas seguidas, el club riotercerense desapareció del mapa competitivo durante un año para empezar nuevamente de cero en la competencia provincial que ganó enseguida y lo llevó al Torneo Federal, donde se encuentra anclado desde hace tres años.

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