El primer riotercerense en llegar al “techo de América”

En el año 2007 el riotercerense Fabián Jurado, un aficionado a las aventuras de montañas, se sintió fuertemente atraído por llegar a la cima del Aconcagua  la cumbre más alta de los hemisferios sur y occidental; cuyo pico alcanza los 6962 metros sobre el nivel del mar en la Cordillera de los Andes.

Su deseo nació después de escuchar numerosas historias de otros conciudadanos como Gerardo Villalón, Fabricio Rivarola y Eduardo Varetto, que realizaron el intento sin haberlo logrado.

La aparente facilidad técnica para ascender esta montaña, por la “ruta normal” no debe ser confundida con que se trate de una “montaña fácil”, es importante respetar que es la montaña más elevada del mundo fuera del sistema del Himalaya.

Si bien solo exige caminar cuesta arriba, su ascensión no debe ser considerada un mero trekking, se necesita un excelente estado físico, adaptación a la altura y una voluntad de hierro para soportar fuertes inclemencias climáticas.

Teniendo en cuenta todo esto, Fabián comenzó a realizar un año antes, un fuerte entrenamiento y el 28 de diciembre del 2006 emprendió su aventura hacia la ciudad de Mendoza para solicitar el permiso de acceso al Parque.

“Fue mi primer viaje a la alta montaña, sin experiencia, tomé la decisión de hacerlo sin saber bien cómo lo iba a hacer, porque no tenía ni equipo, no sabía los costos, ni mucho menos”, recuerda.

Recibió el año 2007 en Los Penitentes y al día siguiente emprendió su aproximación a la cima, llegando al campamento Confluencia (3300 metros), previo paso por el puesto de Guardaparques de Horcones para realizar los trámites de ingreso.

El segundo objetivo consistió en llegar a Plaza de Mulas, que es el campamento base. Este tramo bastante largo y de un desnivel de 910 metros, fue utilizado por el riotercerense para realizar una aclimatación gradual, visitando la pared sur del Aconcagua, denominada Plaza Francia.

Desde el campo base Plaza de Mulas (4300 metros) comenzó el ascenso definitivo hacia la cumbre hasta llegar a Plaza Canadá (5050 metros), donde la voluntad de nuestro aventurero escalador comenzó a ponerse a prueba.

Si bien los tramos ascendentes en zigzag a partir de aquí fueron más cortos, el paso se volvió decididamente más lento por los efectos de la altitud, pero no le impidió alcanzar los 5560 metros que tiene el campo Nido de Cóndores y luego los 5930 metros del campo Berlín. Desde ese puesto emprendió el tramo final hacia la cumbre, lugar donde la mayoría de los escaladores abandonan.

Sin embargo Fabián quien llevaba 14 días desde que había emprendido su anhelado objetivo, se sintió con las reservas físicas y mentales para realizar su último esfuerzo, con el propósito  de montarse finalmente en los últimos escalones de roca que rematan la cumbre.

“Después de los 6000 metros vas caminando tipo zombie, siguiendo una línea y tratando de estar concentrado lo más concentrado posible para no caerte, de repente ves personas que te van alentando y no estas, pero llegas a la cumbre y te olvidas de todo, entrás en otro dimensión, abranzándote con gente que ni conocés”, describió en cuanto a sus sensaciones.

El 14 de enero de 2007, alcanzó los 6963 metros sobre el nivel del mar para convertirse en el primer riotercerense en hacer cima en el Aconcagua y cumplir con el octavo desafío más importante en estos 100 años del deporte local.

“Estar a temperaturas de casi 30 grados bajo cero en algunos momento era una cosa de locos, pero no importaba nada, solo llegar, como sea”, expresó este destacado fotógrafo de nuestra ciudad.

Pero llegar no es todo, el regreso también tiene su complejidad. “La vuelta debió ser más rapida porque se aproximaba una tormenta, evitamos un puesto, estábamos con las energías gastadas, había que llevar más equipo, así que eran dos pasos y una caída”, agregó Jurado.

“Más que nuestro mérito, fue montaña que nos dejó llegar, porque hizo un clima muy bueno, después de que bajamos empezó a nevar y no paró más así que nadie pudo volver a subir esa temporada. Si nos demorábamos un día más, creo que no se nos daba y volver otro año iba a ser complicado”, recordó.

En 2009, un grupo de riotercerenses integrado por Juan José Benito, Agustín Jurado, Juan Pablo Peirone y Ricardo Pinta realizaron la misma expedición logrando hacer cima, los dos primeros mencionados.

En esa aventura, Jurado conoció al montañista cordobés Ricardo Birn, quien más recientemente, en 2019, lo invitó a integrar su equipo de apoyo, hasta la base del Everest, lo cual demanda alcanzar unos 5.000 metros de los casi 9.000 que tiene la montaña más alta del mundo.

Una vez más, Fabián se encontró sin los equipos necesarios, pero le cubrían gran parte de los gastos y tenía lo más importante, ganas y entrenamiento, para afrontar otro desafío.

Actualmente, su profesión es la fotografía, pero sigue ligado al deporte y correr es ahora su pasión, aunque en su mente siguen rodando algunos proyectos con altura.

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