Marciano Melo, un pionero incansable de nuestro deporte

Seguramente, muchos memoriosos coincidirán en que nadie como don Marciano Melo, acompañó el crecimiento y el desarrollo deportivo de tantas generaciones.
Como tantos otros, era un riotercerense por adopción ya que nació en Junín, provincia de Buenos Aires, un 20 de noviembre de 1911.
Su vida deportiva comenzó en la “Escuela de Mecánica del Ejército”, integrando los equipos de atletismo en 1928 en la especialidad de maratón.
En 1929 fue campeón nacional intercolegial en 800 metros. con un tiempo récord para la época. Ese mismo año ganó varias pruebas sobre la misma distancia, en torneos de Capital Federal, donde participaban más de 2000 atletas.
En 1931 ganó carreras en distancias de 800, 1500 y 3000 metros. Finalizando su etapa de atleta intercolegial, fue invitado a ingresar como atleta federado al Club Andino y a su vez fue nombrado entrenador de los planteles deportivos de la “Escuela de Mecánica del Ejército”, distinción que mantuvo hasta 1933.
En 1936 entrenó con el equipo olímpico que participó en las Olimpiadas de Londres.
Siendo técnico y ya casado con Orfilia Fiori trabajaba en una usina de Santa Fe, donde escuchó un llamado del Ejército pidiendo técnicos para mandar a Europa y capacitarse en el armado de las máquinas que vendrían a la futura Fábrica Militar de Rio Tercero. Rindió el examen ante el mismísimo General Manuel Nicolás Savio y fue uno de los elegidos.
Su destino fue Alemania y en Berlín nació su primer hijo Héctor, al que aquí todos conocen como “El Alemán” o “Chiquito” y llegó a ser uno de los grandes basquetbolistas que tuvo nuestra ciudad. Luego nació Jorge, un ejemplo de deportista amateur, que con casi 80 años aún jugaba al tenis. Después llegó Teresa, quien también se convirtió en atleta desde muy joven.
Marciano llegó a Rio Tercero el 19 de noviembre de 1941, cuando se estaban terminando de construir los galpones y las máquinas estaban embaladas. Al poco tiempo comenzó la producción y se les pidió a los técnicos y profesionales de la fábrica que ejercieran la docencia en los nacientes establecimientos secundarios. Así comenzó a dejar una huella imborrable en cientos de jóvenes estudiantes, a los que incentivó incansablemente en la práctica deportiva, especialmente en el atletismo.
Pasó por la Escuela de Aprendices, la ENET N° 1 General Savio, el Colegio Nacional José Hernández, la Escuela de Comercio y el “Instituto Mariano Fragueiro” de Embalse. Allí comenzó a ser conocido cariñosamente como “el viejo Melo”.
También fue muy importante su paso por los clubes. Primero le dio un gran impulso al desaparecido club Huracán, donde realizó una verdadera revolución congregando a gran cantidad de jóvenes en torno a esta institución en los comienzos del deporte local.
En el club Casino dejó importantes obras como la pista de atletismo y la pileta de natación. Su accionar alcanzó también al club Atlético y al Lawn Tenis como director técnico de recordados equipos de básquetbol.
Su inquietud por el deporte, la gimnasia y la vida sana lo llevó a integrar la primera Comisión de Deportes Municipal a finales de los años ‘60, implementando las primeras políticas deportivas municipales, hasta que en los ‘70 se convirtió en el primer Director de Turismo y Deporte.
Estando ya jubilado trabajó en actividades de esparcimiento con los contingentes de jubilados que llegaban al Complejo Turístico de Embalse, hasta que en 1987 recibió el reconocimiento más importante para un hombre de su edad: fue destacado como jubilado sobresaliente, por la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de la Provincia.
Marciano Melo falleció el 19 de mayo de 1999 a los 87 años de edad, nuestro Polideportivo Municipal lleva su nombre y es un merecido homenaje a quien también fuera impulsor de este emprendimiento.

FUENTE: Libro “Nuestro Gen Dominante” (Marcelo Calderón)

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