Rubén “Cachuzo” Ferrin: un excepcional personaje del deporte

Si hay un personaje del deporte que guarda la admiración y el recuerdo de varias generaciones de riotercerenses, ese es “Cachuzo”.
Rubén Ferrin nació en Buenos Aires el 8 de septiembre de 1926. Llegó a nuestra ciudad en 1940 cuando a su padre, -quien trabajaba en la Dirección de Arsenales de Guerra en Buenos Aires-, lo trasladaron a la Fabrica Militar Río Tercero.
Comenzó jugando al básquet en el Lawn Tennis de Rio Tercero, luego cuando tuvo que hacer el servicio militar en la guarnición local, jugó para el Club Casino, donde se quedó para ser campeón en varias temporadas, hasta que pasó al Club Atlético Río Tercero.
En 1951 fue integrante de la selección de básquetbol de Río Tercero que obtuvo un meritorio tercer puesto en un torneo provincial. Allí comenzó a ser conocido en el ambiente basquetbolístico provincial, algo que lo llevó a ser convocado a la selección cordobesa, hasta que en 1959 participó en la preselección nacional para las olimpiadas de 1960.
Adoptó el básquet como el deporte principal, pero también fue un gran nadador, ciclista y tenista.
Era capaz de cruzar el lago de Embalse combinando los estilos de crol, pecho, espalda y mariposa; pero su especialidad era el estilo mariposa.
A mediados de los 50´, conociendo sus condiciones para el deporte y su espíritu competitivo, fue invitado a una carrera por un grupo de ciclistas. Le prestaron una bicicleta y le dijeron “competí como para sumar inscriptos, nos sacamos la foto demostrando que somos muchos y después si te ves muy cansado abandonas”. Además de no abandonar, ganó la carrera. Desde ese día se entusiasmó con el ciclismo convirtiéndose en gran protagonista de carreras locales y de importantes competencias como “La Vuelta de Embalse”, “La Vuelta de Hernando”, los 180 kilómetros de “La Carlota, Rio Cuarto y Villa María”, las 1000 millas de “Mendoza a Buenos Aires” y “La Vuelta Villa Mercedes–San Luis”.
Fue jugador de Primera categoría en tenis a nivel provincial y uno de los mejores jugadores a nivel local. Siempre protagonista de las instancias finales de todos los torneos que jugaba.
Amante de la aventura, en 1965 se fue de Río Tercero con la decisión de conocer el mundo, viajó por toda Europa, hasta que finalmente recayó en Estados Unidos.
Buscando radicarse en la ciudad de Nueva York, primero fue limpia ollas de un restaurant, luego limpió vidrios y personal de maestranza de un teatro, hasta que consiguió un lugar como dibujante técnico en un importante estudio de arquitectura, oficio que había aprendido y desarrollado con gran habilidad en su paso como empleado de Fabrica Militar en Río Tercero. También se sostuvo como profesor de tango, dado que era un gran bailarín.
Su simpatía y carisma le permitió ganarse la confianza de gente importante de Nueva York y no tardó mucho en comenzar a utilizar sus condiciones y capacidades deportivas, ganando buen dinero como profesor de tenis. En poco tiempo era una persona reconocida en el ambiente de ese deporte en Nueva York.
En 1966 “Cachuzo” ya era un habitué de Forest Hills, lugar donde se jugaba por aquellos años, el US Open. Así fue como se convirtió en un personaje conocido para las estrellas del tenis mundial. El gran tenista español de aquellos años, Manuel Orantes, lo tuvo entre las personas de confianza dentro de su entorno deportivo.
Cuando Ivana Madruga comenzó a viajar con su padre Daniel para jugar los torneos grandes del mundo, “Cachuzo” fue también un apoyo importante, especialmente cuando jugaba el U.S. Open.
Rubén “Cachuzo” Ferrin tiene 93 años y hasta hace poco seguía siendo un excelente nadador, capaz de hacerse varios largos en una pileta. Sus hazañas y anécdotas deportivas todavía son temas de recuerdos en los bares de nuestra ciudad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *