Un curita rebelde

Los años 70’ tuvieron al boxeo como uno de los deportes más taquilleros.  La popularidad del “Intocable” Nicolino Locche, la aparición primero de Carlos Monzón como uno de los más grandes pugilistas argentinos y la de Víctor Galindez después; hicieron de ese deporte, uno de los más populares del país.

Río Tercero tuvo también en esos años, grandes boxeadores destacados a nivel provincial y nacional, pero la figura excluyente de la década sin lugar a dudas fue Juan Carlos “Curita” Peralta.

SUS COMIENZOS

El “Curita” nació en uno de los más antiguos y tradicionales barrios de Rio Tercero, el “Norte”, un 20 de diciembre de 1948. Como muchos que se aferraron a este rudo deporte de los puños,  tuvo una infancia dura, hasta que comenzó a canalizar todas sus energías en el gimnasio de su barrio, “El Boxing club Norte”.  

Inició su carrera profesional a finales de los años 60’. En 1971 con 23 años, tenía 34 combates como profesional, 26 ganados (14 por KO.), 3 empates y 5 perdidos. Una de estas peleas perdidas por puntos, fue contra  Juan “Ardillita” Aranda,  por entonces Campeón Argentino, pelea que fue promocionada como “Buscando el sucesor de Locche”, en el mítico Luna Park.

Fue entonces el momento que tuvo su primer gran pelea contra el campeón del mundo, Nicolino Locche, en San Miguel de Tucumán.  La pelea fue muy pareja incluso algunos medios especializados en boxeo vieron como ganador a “Curita”. Sin embargo el jurado le dio la victoria a Locche  por puntos, merced a su mayor experiencia y clase sobre el ring. La revancha fue en el Luna Park donde también ganó ajustadamente Locche.

ÍDOLO LOCAL  Y NACIONAL

Después de las dos peleas con Locche, Peralta comenzó a ser conocido en el ambiente boxístico nacional y recibió la propuesta de radicarse en Tucumán, donde se le presentaban mayores posibilidades de proyección deportiva y económicas, disputando importantes peleas.

En 1972 enfrentó al campeón argentino, Abelardo Albino Caccagui, más conocido como “Abel Cachazú” quien estaba en el momento cumbre de su carrera, figuraba 5° en el ranking mundial y había recibido el ofrecimiento de una posible pelea por el título del mundo contra “Mantequilla” Nápoles. “Curita” haciendo un trabajo medido, tal vez por momentos especulador pero muy inteligente, le gano por puntos para sorpresa de todo el estadio Luna Park. El reconocido comentarista Horacio Pagani, tituló en la revista El Grafico “Carlos Peralta tejió la telaraña, Cachazú cayó en la red” .

Luego “Curita” declaraba sin complejos para la afamada revista: “Yo hago mi pelea. Cuando veo que me van a superar trabo, está en el reglamento. Cuando veo el blanco, pego. No subo con ningún plan. Veo la pelea desde adentro y resuelvo”.

Carlos Peralta no era una persona fácil de tratar, era rebelde y no le gustaba entrenar demasiado, sus managers y entrenadores le duraban poco, pero en 1973 volvió a Río Tercero y firmó un contrato por seis años con el recordado promotor local, Emiliano Lambertucci, quien lo conocía muy bien y supo llevarlo hacia objetivos más ambiciosos.

Su carisma, su entrega e inteligencia para plantear las peleas, le habían permitido ganarse el afecto de muchos aficionados al boxeo argentino.

A pesar de haber tenido excelentes combates contra Miguel Campanino o Juan Domingo “Martillo” Roldán cuando era campeón argentino y sudamericano, no pudo obtener la corona nacional y finalmente se retiró en el año 1983.

Falleció en 1995 cuando tenía 47 años recién cumplidos, pero vive en el recuerdo de los riotercerenses como uno de los ídolos más carismáticos del deporte local. 

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