La increíble historia de Juan José Moyano

Juan José Moyano nació en Rio Tercero el 30 de mayo de 1949. Como la mayoría de los pibes riotercerenses de aquellos años, comenzó jugando al fútbol en un campito, al lado del negocio de su padre en la calle Vélez Sarsfield. Luego llegó el “baby fútbol” en el club Ferroviario y los campeonatos organizados por la Sociedad Española.

A los 13 años se incorporó a las divisiones inferiores del club Sportivo 9 de Julio. Su manejo de la pelota, su visión del juego y su inteligencia para hacer jugar a sus compañeros, lo convirtieron en un gran volante central. Pero su capacidad para salir jugando con la pelota le permitió también en más de una oportunidad jugar de marcador central.

Debutó en Primera en 1966 con 17 años y en el 67’ fue campeón de la Liga con el equipo “Patriota”. Ese año, el “Negro“ Ponzio, un dirigente de “9”, le consiguió una prueba en Boca Juniors y jugó en Santa Fe un partido a beneficio para la Reserva contra el primer equipo, de Roma, Rattín y Marzolini entre otros. Bajo la atenta mirada de Adolfo Pedernera, el DT “xeneixe” de aquellos años, Juan jugó un excelente partido, que le permitió tener la promesa de su pronta incorporación a la institución boquense.

Esperando la llamada de Buenos Aires acompañó a su amigo Juan Biletta a una práctica de Instituto.
Mirando desde la tribuna, fue invitado a participar del entrenamiento ya que Biletta había hecho el comentario, “a ese pibe se lo lleva Boca”. Esa misma noche dos dirigentes de Instituto se vinieron a Rio Tercero para hablar con el padre de Juan.

Como la promesa del llamado de Boca no se cumplía, firmó para Instituto por un año con opción de compra definitiva. A los 15 días de haber asumido el compromiso con “La Gloria” le llegó el telegrama de Boca Juniors, que todavía guarda como uno de sus grandes recuerdos.

En 1968, ya jugando en Instituto se enfrentó a Boca en un partido amistoso en Córdoba, donde después de verlo jugar, los dirigentes porteños le dijeron: “mirá pibe, a fin de año cuando te sentés para arreglar la compra definitiva, pedí muy buen dinero, así no te compran y te venís con nosotros”.

Cuando Instituto debió hacer uso de la opción, solicitó lo que él consideraba bastante dinero. Imprevistamente aceptaron su solicitud, lo que le permitió con apenas 18 años tener su primer gran dinero con el fútbol. El acuerdo fue excelente, pero se cortaron para siempre sus posibilidades en Boca Juniors.

El defensor riotercerense debutó en Instituto en el año 1967 y jugó 114 partidos oficiales marcando 9 goles, uno de ellos a Ubaldo Matildo Fillol, arquero de Quilmes en la Copa Argentina del 70’.

En 1972 tuvo su gran año ganando el Campeonato Oficial de Córdoba, el torneo Neder Nicola y el Regional superando en la final a Belgrano de Córdoba por 5 a 2, lo que le dio a “La Gloria”, la posibilidad de jugar por primera vez el Torneo Nacional, del 73’. Ese año integró uno de los mejores equipos de la historia de ese club, con Daniel Willington, Miguel Oviedo, José Luis Saldaño, Osvaldo Ardiles, Mario Kempes, Albero Beltrán y José Ceballos, entre otros.

Una serie de conflictos con la institución “albirroja” por reclamar como líder, premios incumplidos al plantel, terminaron con una sanción de parte de los dirigentes y lo apartaron del plantel profesional. En ese momento, apareció Talleres de Córdoba, ofreciéndole un buen contrato pero desde Instituto no lo dejaron ir. Decepcionado con esta situación, abandonó la práctica del fútbol profesional y regresó a Rio Tercero.

Cuando cumplió 50 años, el diario “La voz del Interior”, recordando a grandes figuras del futbol cordobés le dedicó una página con una nota que tituló “Cuando me arrepentí era tarde”, Juan Moyano un ex Instituto que dejó el fútbol a los 23 años.

A su regreso en nuestra Liga, jugó en Sportivo 9 de Julio en 1974, al año siguiente fue campeón con Huracán de Tancacha y en el ‘76 jugo para Atlético Rio Tercero.

Tuvo también un paso por la Liga de Rio Cuarto donde jugó en Banda Norte. Terminó su carrera como futbolista en la institución “Patriota”, el equipo de su infancia, siendo subcampeón en el 83’ y campeón en 1984 y 1985.

Luego llegó una exitosa carrera como técnico de la institución donde dirigió el equipo que realizó la histórica campaña del 89’, ganando el Oficial de la Liga, el Interligas, fue semifinalista del Provincial y quedó en las puertas del Nacional B, en el Torneo del Interior. Después obtuvo los campeonatos del 90’, el 91’ y el subcampeonato del 95’.

Muchos lo recuerdan como el exquisito jugador de los pases milimétricos, pero además de su gran virtud como jugador, siempre fue una persona de carácter conciliador, esto le permitió no guardar rencor de lo vivido en su paso por el fútbol profesional.

FUENTE: Libro NUESTRO GEN DOMINANTE – Marcelo Calderón

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