Futbolistas de colección: Miguel Ángel “Charo” Rodríguez

Nació en Rio Tercero el 18 de diciembre de 1956 y fue ahijado del presidente Pedro Eugenio Aramburu por ser el séptimo hijo varón. Heredó la pasión por la pelota de sus hermanos mayores: Mario, Evaristo, Julio, Tomás, Clever y Hugo, más conocidos afectuosamente como “los caballitos Rodríguez”; todos futbolistas que habían jugado en 25 de mayo, 9 de Julio y Atlético.

Si bien habían jugado en varios equipos de la ciudad, los Rodríguez tenían su corazón puesto en el CART; es por eso que en la época en que Nicolás Adamo trabajaba en la formación de jugadores del club, se lo llevaron al “Charo”; que ya apuntaba para ser un gran jugador. En 1973, Pedro Marchetta lo hizo debutar en la Primera del equipo albiazul y para 1974 ya fue elegido como el mejor jugador de la Liga Riotercerense de Fútbol.

Miguel y su hermano Hugo Rodríguez, como jugadores de la Liga Riotercerense.

En 1975 pasó a Instituto Atlético Central Córdoba donde debutó en el equipo principal a dos meses de su llegada, compartiendo vestuario con jugadores del nivel de Ardiles, Beltrán, Saldaño, Ceballos y Kempes entre otros. En “la Gloria” jugó entre los años 1975 y 1986, pero tuvo un breve paso por Chacarita en1982. De los 10 años que estuvo en Instituto fue capitán en siete, convirtiéndose en un referente histórico de la institución.

En 1980 fue convocado a la Selección Nacional para participar en los Juegos Olímpicos de Moscú. Integró el equipo y vivió todo el proceso de preparación, pero finalmente toda la delegación argentina no participó de esas olimpiadas. La dictadura militar gobernante se adhirió al boicot político que 58 países realizaron a la Unión Soviética, debido a la invasión que había realizado ese país en Afganistán.

Miguel Rodriguez como capitán e ídolo de La Gloria.

En 1986 dejó “La Gloria” para salir campeón con “Central Norte de Salta” en el torneo del Interior, clasificando al primer Torneo Nacional B que se realizaba después de la nueva restructuración del fútbol argentino. En esa categoría, jugó en la temporada 86/87 para el equipo salteño y la siguiente en Lanús.

Después tuvo un breve paso por Atlético Ledesma de Jujuy donde en 1989 perdió un ascenso al Nacional B ante Atlético Rafaela. En esos años ya era un ídolo del fútbol del norte y en 1990, Gimnasia y Tiro de Salta lo incorporó, armando un gran equipo que después de ganar el certamen local y el Torneo Confraternidad 91’, ascendió primero al Nacional B en 1992 y luego a la máxima categoría del fútbol argentino en 1993.

A lo largo de su trayectoria futbolística le tocó marcar a grandes jugadores y goleadores de la talla de Acosta, Bianchi, el “Bufalo” Funes, Francescoli, Bochini, Ramón Díaz y Maradona entre otros. Desde sus comienzos aquí en nuestra Liga se caracterizó por ser un jugador fino, de aquellos que no reventaban la pelota y le gustaba salir jugando. Era temperamental y aguerrido, pero debido a su seguridad y personalidad sabía transmitir una enorme tranquilidad a sus compañeros.

En 1993 dejó la práctica activa del fútbol e inmediatamente realizó el curso de técnico. Radicado definitivamente en Salta, comenzó siendo ayudante de campo de varios técnicos reconocidos en el equipo de Gimnasia y Tiro.

En la temporada 1996/97 del Nacional B, fue partícipe del segundo ascenso de un equipo salteño a la mayor categoría del fútbol argentino, cuando le ganó la final a Talleres de Córdoba. Así entro en la historia del fútbol de esa provincia, al convertirse en protagonista de dos grandes hazañas. Fue jugador clave y capitán en el ascenso a Primera División en 1993 e integrante del cuerpo técnico en el de 1997.

FUENTE: Libro NUESTRO GEN DOMINANTE – Marcelo Calderón

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