La década dorada del boxeo

Los años 70’ tuvieron al boxeo como uno de los deportes más taquilleros del país. La popularidad del “Intocable”, un boxeador mendocino hijo de inmigrantes Italianos llamado, Nicolino Locche, llenaba el Luna Park en cada una de sus presentaciones. En 1968 había obtenido el título de Campeón Mundial de los Welter Junior y se convirtió en un gran ídolo deportivo, a tal punto que fue el primer boxeador argentino en llevar público femenino a las peleas.

El 7 de noviembre de 1970 fue un día histórico para el deporte argentino. En Roma, Italia, Carlos Monzón noqueó al campeón Nino Benvenutti y se coronó campeón mundial de los pesos medianos de la Asociación y el Consejo Mundial del boxeo. A partir de ese momento hizo 14 defensas de su título contra
los grandes boxeadores de la época, ganándolas todas hasta su retiro en 1977.

El 7 de diciembre de 1974 Víctor Galíndez ganó el título mundial de los medios pesados en el
Luna Park convirtiéndose en el 5to pugilista argentino Campeón Mundial. El primero había sido Pascual
Pérez, el segundo Horacio Acavallo, el tercero Nicolino Locche y el cuarto Carlos Monzón. Todos estos
boxeadores se convirtieron en ídolos del deporte argentino y símbolos del boxeo; haciendo de ésta
disciplina un deporte más popular.

Por aquellos años Rio Tercero llegó a tener hasta siete gimnasios para su práctica. El del Club Atlético,
el Club Fabrica Militar, el Boxing Club de Barrio Norte, el de La Sociedad Española, el Garden Park
al frente de la terminal. También funcionaba como gimnasio un galpón de la calle Bolívar al 545 y otro
en la planta alta de la casa del técnico Fernando Valano en la calle 9 de julio casi Esperanza.

Grupo de entrenamiento en el gimnasio del club Fábrica Militar Río Tercero.
Pugilistas en el gimnasio del Club Atlético Río Tercero.

Se había formado una Comisión Municipal de Boxeo, presidida por el Dr. Carlos Haedo quien programaba grandes festivales y organizaba el “Campeonato de Boxeo de los Barrios”. Las peleas de este campeonato se realizaban como preliminares a los combates de fondo de los profesionales.

Los barrios más populares tenían sus representantes y entusiastas seguidores que llenaban el club Atlético, La Sociedad Española, el Garden Park o el Club Fabrica Militar lugar donde se realizaban las
veladas boxísticas en esos años.

Del Barrio Escuela se recuerda a Daniel “Rata” Bofadossi, Pedro Gómez, Héctor “Pulpo” Gómez,
“Cacho” Paredes y Bringas Sánchez. De Barrio Cerino, Ricardo Monzón, Hugo Trombetti, Luis “Indio” Rodríguez, Hugo Benítez, Martín Leguizamón y Oscar Ferreyra. Barrio Castagnino tenía como representantes a Osvaldo Casas, Hugo Ripanti, Omar Fernández y José Lujan. Jorge Díaz y Abel Dominguez eran del Barrio Norte, en tanto que Raúl “Rompehuesos” Rodriguez y “Poroto” Nieva, de Monte Grande.

En esos años Rio Tercero disfrutaba boxeo del mejor nivel, ya que también se programaban
veladas con pugilistas de distintos puntos del país, considerados entre los mejores argentinos y sudamericanos.

En 1976 en un ponderable esfuerzo de Emiliano Lambertucci, gran promotor de los festivales
boxísticos, se realizó en el “Garden Park”, frente a la terminal de omnibus una gran velada pugilistica
que contó con la presencia del campeón del mundo Víctor Galindez y Juan Carlos “Tito” Lecture quienes
recibieron una cálida acogida por parte de toda nuestra ciudad.

Para entonces, Rio Tercero contaba con innumerables boxeadores profesionales. Entre los más destacados de aquellos años se recuerda por ejemplo a Luis Domínguez o a Julián “Dinamita” Díaz quien estuvo invicto en 14 combates, todos ganados por K.O. antes del 4º round. Perdió su invicto en Rio Cuarto frente a Raúl Sosa y luego en Rio Tercero en el Club Casino en un combate frente a Mario “Martillo” Miranda (Campeón Argentino y Sudamericano), perdió también por K.O., lo que puso fin a su corta pero exitosa carrera boxística.

“Meco” Muñoz y Fernando Valano.

Américo “Meco” Muñoz fue otro gran profesional de esos años quien llegó a ser representante
cordobés para las eliminatorias a las Olimpiadas de Munich 1972. La lista sigue con Rafael Zalazar, Alberto Castillo, Rubén Pasero y Ramón Peralta pugilistas que llegaron a ser “Campeones Cordobeses” y
pelearon con los mejores del país en sus respectivas categorías.

Alberto Castillo recibe la corona de Campeón Provincial de los livianos juniors

Pero la figura excluyente de la década sin lugar a dudas fue Juan Carlos “Curita” Peralta. Nació en uno de los más antiguos y tradicionales barrios de Rio Tercero, el “Norte”, un 20 de diciembre de 1948. Como muchos que se aferraron a este rudo deporte de los puños, tuvo una infancia dura, hasta que comenzó a canalizar todas sus energías en el gimnasio de su barrio, “El Boxing club Norte”.

Inició su carrera profesional a finales de los años 60’ . En 1970 disputó 9 peleas de las cuales ganó 2 por KO, 3 por puntos, 1 por abandono, perdió 2 por puntos y en otra fue descalificado. Una de estas peleas perdidas por puntos fue contra Juan “ Ardillita” Aranda, por entonces Campeón Argentino, pelea que fue promocionada como “Buscando el sucesor de Locche” en el Luna Park.

En 1971 con 23 años, tenía 34 combates como profesional, 26 ganados (14 por KO.), 3 empates y 5 perdidos, fue el momento que tuvo su primer gran pelea contra el Campeón del Mundo, Nicolino Locche, en San Miguel de Tucumán. La pelea fue muy pareja incluso algunos medios especializados en boxeo vieron como ganador a “Curita”. Sin embargo el jurado dio ganador a Locche por puntos, merced a su mayor experiencia y clase sobre el ring. La revancha fue en el Luna Park donde también ganó ajustadamente el Campeón del Mundo.

Después de las dos peleas con Locche, Peralta comenzó a ser conocido en el ambiente boxístico nacional y recibió la propuesta de radicarse en Tucumán, donde se le presentaban mayores posibilidades de proyección deportiva y económicas. En ese tiempo tuvo importantes peleas como la realizada contra Everaldo Costa Acevedo, un brasilero nacionalizado argentino 2º en el ranking nacional detrás de Juan Aranda. Pelea que fue empate en un fallo dudoso que perjudicó a “Curita” Peralta.

Ese mismo año (1971) “Tito” Lecture le programó una nueva pelea con el ex campeón argentino Aranda y perdió por descalificación en el 9º round , después de una mala noche. Allí perdió una gran posibilidad de pelear por el título nacional. De haber ganado esa pelea lo dejaba en la antesala de la puerta para combatir por el título argentino, cuyo titular ya era Abel Cachazú.

Cruce entre “Curita” Peralta (patalon oscuro) y “Ardillita” Aranda en una pelea en el mítico Luna Park.

En 1972 el campeón Abelardo Albino Caccagui, más conocido como “Abel Cachazú” estaba en el momento cumbre de su carrera, sobre el filo de los 32 años. Estaba 5º en el ranking mundial y había recibido el ofrecimiento de una posible pelea por el título del mundo contra “Mantequilla” Nápoles. Tenía una fecha fijada para un enfrentamiento con el tucumano Horacio Saldaño, en una de las peleas más esperadas en aquellos años, pero Saldaño se enfermó. Entonces Cachazú debió enfrentar a nuestro crédito local Carlos Peralta. El campeón supuestamente no tenía nada que ganar, pero le servía para mantener el ritmo y su condición física.

“Curita” haciendo un trabajo medido, tal vez por momentos especulador pero muy inteligente, le gano por puntos para sorpresa de todo el estadio Luna Park. El reconocido comentarista Horacio Pagani tituló en la revista El Grafico “Carlos Peralta tejió la telaraña, Cachazú cayó en la red”. Luego “Curita” declaraba sin complejos para la afamada revista: “Yo hago mi pelea. Cuando veo que me van a superar trabo, está en el reglamento. Cuando veo el blanco, pego. No subo con ningún plan. Veo la pelea desde adentro y resuelvo”.

La gran noche en que Juan Carlos “Curita” Peralta le ganó a Abel “Cachazú” para sorpresa de todo el Luna Park.

Carlos Peralta no era una persona fácil de tratar, era rebelde y no le gustaba entrenar demasiado. Sus managers y entrenadores le duraban poco, pero en 1973 volvió a Rio Tercero y firmó un contrato por seis años con el recordado promotor local, Emiliano Lambertucci, quien lo conocía muy bien y supo llevarlo hacia objetivos más ambiciosos.

En 1973 el adoptivo riotercerense Luis Colman había dejado vacante el título provincial de los medios medianos y entonces se programó en Rio Tercero la disputa de este título entre Carlos “Curita” Peralta y el riocuartense Hugo Ladino. El escenario de esta gran velada deportiva fue el estadio del Club Fábrica Militar que esa noche batió el récord de espectadores para un encuentro deportivo de esos años, más de 3500 personas alentaron al nuevo ídolo deportivo local.

Carlos “Curita” Peralta, después de un incesante castigo y dominio abrumador que provocó el abandono de Ladino en el 9º round se quedó con el Título Provincial y se le abría nuevamente la gran posibilidad de obtener el título argentino que tenía Cachazú, ya que las veces que lo había enfrentado el título no estaba en juego. A partir de allí su apoderado y consejero Emiliano Lambertucci lo lleva a radicarse en Buenos Aires para entrenar en el gimnasio del Luna Park y aspirar al título nacional y sudamericano.

En 1974 el pampeano Miguel Campanino, desafió por el título argentino a Cachazú. La primera pelea realizada en el Luna Park fue empate. Ese mismo año Cachazú no respondió al pedido de revancha de Campanino ni a un desafió de Peralta. Abel Cachazú finalmente abandonó el boxeo y el título quedó para Campanino.

Carlos “Curita” Peralta y Miguel Campanino se enfrentaron por el título argentino de los medios mediano junior en Santa Rosa de La Pampa. En el primer round, Campanino sufrió una herida en el pómulo derecho a causa de un claro directo lanzado por Peralta, dando lugar a que el campeón se dirigiera a su rincón, evidentemente sentido, situación que aprovecharon para fregarle la herida con la toalla y agravarle el corte fabricando un golpe anti-reglamentario que no existió. La clara superioridad de Peralta en los round siguientes finalmente hicieron utilizar al rincón de Campanino el ardid de abandono legal y darle por perdida la pelea a Peralta. “Bochornoso despojo de un triunfo legítimo” fue uno de los titulares de diarios que cubrieron la pelea. Después de ésta pelea podríamos decir que “Curita” comenzó con el cierre de su carrera pugilística.

En el comienzo de los 80’ de la mano de Alberto Andrada y Ramón La Cruz, sus nuevos técnicos y managers, se convirtió en el clásico probador de grandes figuras del boxeo nacional. Sus atributos naturales y las “mañas” que había acumulado a lo largo de su trayectoria lo hacían un rival de sumo riesgo para cualquier boxeador. Así realizó tres recordadas peleas con Juan Domingo “Martillo” Roldán cuando era Campeón Argentino y Sudamericano. A pesar de que Roldán venía ganando todos sus combates por KO, no pudo tirarlo a la lona. La primer pelea fue empate, la segunda le ganó por puntos ajustadamente y en la tercera, Peralta debió abandonar.

El diario “Tribuna” del 21 de abril de 1983 anunciaba “Carlos Peralta le dijo adiós al boxeo”. Él mismo, viajó desde Capital Federal donde estaba radicado para darle la primicia a su pueblo. Falleció en el año 1995 cuando tenía 47 años recién cumplidos, pero vive en el recuerdo de los riotercerenses como uno de los ídolos más carismáticos del deporte local.

FUENTE: Libro NUESTRO GEN DOMINANTE, de Marcelo Calderón.

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