Gustavo Pascutti, el atleta del aire

Hijo del recordado arquitecto Walberto Pascutti y de Teresita Maluf, Gustavo Pascutti nació en Córdoba el 12 de Junio de 1968. Cuando tenía 4 años, junto a su familia, integrada además por sus hermanos Fernanda y Martín, se trasladaron a vivir en la calle Colón, al frente del club Sportivo 9 de Julio, donde de niño practicó tenis, básquet y natación.

Descubrió y desarrolló su pasión por volar y saltar, acompañando a su padre todos los fines de semana
al Aero Club Rio Tercero, donde su padre era dirigente de la institución. A los 15 años y de la mano de su instructor Omar Guerreiro realizó el primer salto. Con apenas 29, ya tenía un récord de 3592 saltos.

En 1986 participó de su primer Campeonato Argentino Juvenil de Paracaidismo en la ciudad de Catamarca, donde obtuvo un meritorio 3º puesto.

En 1987 en Santiago del Estero, fue Campeón Nacional Juvenil y también de Mayores. A partir de ese campeonato, ganó 11 Nacionales seguidos.

En 1988 obtuvo el primer Campeonato Latinoamericano en la ciudad de Córdoba y volvió a repetir
dicho logro en Chile, dos años después.

En el año ‘93 participó en la Copa Mundial en Baradero, Cuba, donde participaron los más destacados
paracaidistas profesionales del mundo quedando en la octava posición.

En 1994 volvió a obtener el título de Campeón Latinoamericano, torneo realizado nuevamente en
la isla caribeña. Gustavo ya era el más ganador de la historia del paracaidismo deportivo argentino.

En 1995 y después de tantos logros, los riotercerenses tuvieron la oportunidad de verlo en acción en
un torneo de nivel nacional realizado en su propia casa, el “Aero Club Rio Tercero”, que también ganó.

Por estar siempre entre paracaidistas mayores y tener una personalidad, alegre y audaz, se ganó el mote de “Jaimito”, que lo convirtió en una persona muy querida, respetada y admirada dentro del ambiente del paracaidismo argentino.

En el año 1996, se radicó en Estados Unidos para entrenar con el mejor equipo del mundo, los “Golden
Night” del Ejército Estadounidense y participó en varias competencias. En esos años ganó un Campeonato Regional en Carolina del Norte y dos más en Honduras y El Salvador. En el invierno norteamericano, viajaba a Bahamas para realizar saltos con turistas, ganar dinero para
poder sostenerse, seguir entrenando y progresar.

En 1998 se convirtió en el único paracaidista profesional patrocinado por la firma deportiva internacional
Nike. Sus compromisos con la empresa lo llevaron a realizar saltos exhibición en distintos puntos del
país y el mundo. Su gran estilo y precisión le permitía caer en el centro de la cancha del estadio Córdoba,
el estadio de River, la Bombonera o cualquier otro lugar que le pidieran.

En el año 2002 dejó de saltar en forma competitiva y una década después volvió para quedarse con
el Subcampeonato Nacional, realizado en el Aero Club local, festejando el Centenario de la Ciudad.

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