Opinión

El deporte, un fuerte factor social y cultural de la ciudad de Río Tercero.

El 23 de agosto de 2017 con la firma del por entonces Presidente de la Nación, Mauricio Macri, se publicó en el boletín oficial el decreto 715, donde se declaró oficialmente a la ciudad de Río Tercero como “Capital Nacional del Deportista”, mediante la ley 27378.

Próximo a cumplirse los cuatro años de aquella importante declaración para la ciudad, no es mucho lo que se ha avanzado. Sin embargo sigue siendo un tema de conversación en toda la ciudad y cada tanto surge con más fuerza esta especie de orgullo autóctono, especialmente en el ámbito deportivo. 

Siempre que hablamos del éxito deportivo de la ciudad de Río Tercero, asociamos este mérito a una larga lista de deportistas que se han destacado y lo siguen haciendo en el orden nacional e internacional.

Pero el deporte riotercerense tiene otros argumentos más profundos que todos deberíamos tener presente a la hora de argumentar este orgullo ciudadano, al mismo tiempo que, nos permitiría ser más justos con nuestra historia, realzando el valor de esta proclamación con la que nos ha honrado el país.

Contexto local

Indudablemente, la evolución del deporte de Río Tercero está ligado al crecimiento de nuestra ciudad como comunidad y al desarrollo del deporte argentino en su contexto general.

El gran crecimiento industrial, poblacional y urbanístico que comenzó en los años ‘40 con la instalación de la Fábrica Militar de Artillería, produjo un cambio  en los aspectos sociales y culturales de Río Tercero.

Los nuevos vecinos llegados desde distintos puntos del país, al no tener una identidad arraigada a raíces históricas comunes; utilizaron al deporte como un medio para sociabilizar, adaptarse, conocer gente y  encontrar el sentido de pertenencia en la ciudad.

Esto se pone de manifiesto con el notable crecimiento que comienzan a tener los clubes en esa década y en el desarrollo sostenido de las diversas disciplinas deportivas que se practicaban  por aquellos años.

El nacimiento del Club Fabrica Militar, que en poco tiempo se convirtió en un modelo de institución deportiva, debido al apoyo recibido de la Dirección General  de Fabricaciones Militares, produjo una sana pero notoria rivalidad con los clubes tradicionales de Río Tercero como el Lawn Tennis Club, Atlético y Sportivo 9 de Julio.

Esto motivó a todos los dirigentes deportivos apostar  al crecimiento de las infraestructuras de los clubes y este avance en obras también obligó a realizar un avance en la organización deportiva de la ciudad.

Con el rápido paso de pueblo a ciudad que se dió en esos años, aparecen las primeras manifestaciones del deporte  barrial, lo que se convirtió en otro pilar fundamental para el desarrollo del deporte riotercerense.

Contexto nacional

Los años del comienzo del apogeo industrial riotercerense y del gran crecimiento deportivo, coincidieron también con el pleno ejercicio del poder del primer y segundo gobierno de Juan D. Perón, quien realizó una verdadera transformación en la implementación de políticas sociales y dentro de ellas le dió gran importancia al desarrollo de las políticas deportivas.

 El gobierno Peronista se preocupó por el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más populares, el deporte comenzó a estar al alcance de todos, especialmente de los niños y jóvenes.

Esto repercutió muy  favorablemente en el desarrollo del deporte de cada uno de los pueblos y ciudades del interior del país, pero aquí en Río Tercero fue otro ingrediente más para el entusiasmo deportivo que vivía la ciudad. Los hijos de los ciudadanos de Río Tercero, en su mayoría trabajadores de Fábrica Militar y de Atanor pudieron disfrutar de los primeros grandes eventos deportivos como los “Campeonatos Infantiles Evita” y los “Campeonatos Juveniles Presidente Perón” ya que Río Tercero fue elegida para  ésta región como sede de este novedoso sistema de Competencias Infanto-juvenil.

Perón fue uno de los primeros presidentes argentinos en utilizar el deporte como medio para influir política y socialmente sobre la ciudadanía. Entre los años 1946 y 1955 hasta que fue derrocado, el deporte argentino evidenció una notable evolución. Los juegos Olímpicos de 1948 en Londres y 1952 Helsinki fueron las participaciones más exitosas y también numerosas de la delegación del Comité Olímpico Argentino.

Después del golpe

Pero después de la mal llamada Revolución Libertadora del ‘55 el deporte argentino se vio fuertemente afectado. La dictadura militar dispuso la suspensión por 99 años de la mayoría de los deportistas que tenían simpatía por el Peronismo, quedando eliminados de toda delegación oficial. Este fue el comienzo  de la caída del rendimiento olímpico argentino, a tal punto que no volvería a ganar una medalla dorada hasta los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004, es decir 52 años después.

 Con la eliminación de varias de las políticas deportivas implementadas por Perón y con pocos referentes deportivos a nivel nacional, el desarrollo y la evolución deportiva del país se detuvo, pero  Río Tercero vivía una realidad distinta.

Otra realidad

Para mediados de la década del ‘50 y durante la década  del ‘60 el deporte de Río Tercero cumplía con su rol de agente promotor de la calidad de vida de la población, de salud, de educación y de organización comunitaria. Los Directores de la Fábrica Militar tenían fuerte injerencia en las decisiones de la ciudad y realizaban un gran apoyo al desarrollo del deporte riotercerense.

Diversos tipos de competencias como las inter-fábricas, inter-industriales, inter-organismos, inter-colegiales  e inter-barriales, sumadas a las oficiales de la Liga de Fútbol y de la Asociación de Basquetbol demostraban que en aquellos años  no hubo entidad, institución  y organización que estuviera ajena al desarrollo del deporte de la ciudad, que parecía no detenerse aun cuando el deporte argentino atravesaba serias dificultades.

El apogeo deportivo

En los años ‘70 se creó la primera Dirección de Deportes Municipal y desde entonces hasta la actualidad  que es Secretaría, fue un área del Municipio que impulsó la actividad, sumando crecimiento y desarrollo con políticas deportivas locales.

También es de  destacar el gran trabajo realizado por innumerables entrenadores y profesores de educación física, verdaderos  profesionales del deporte, que fueron dejando su impronta en la formación de deportistas riotercerenses. 

En los ‘80 dos de los principales clubes de la ciudad (Casino y 9 de Julio) se  constituyeron en pioneros de la Liga Nacional de Basquetbol y este deporte pasó a ser el preferido de la ciudad. Además en aquellos años los riotercerenses  eligieron sumar a su variada oferta deportiva, una larga lista de disciplinas no tradicionales como  el Canotaje, Equitación, Patín, Gimnasia Artística, Hockey,  Fisicoculturismo, Triatlón, Buceo y Montañismo Deportivo, entre muchos otros.

Fueron años donde la ciudad vio aparecer su primera figura deportiva a nivel internacional,  la tenista Ivanna Madruga.            

Para los años ‘90 la pasión riotercerense por el basquetbol ya había dado tres jugadores reconocidos a nivel nacional, Mario Milanesio, Marcelo Milanesio y Gustavo Fernández; además de 10 jugadores más animando la Liga Nacional.

Claudio “Piojo” Lopez  se convirtió en figura de la selección  nacional y del fútbol europeo y otros jugadores menos reconocidos  brillaban en el fútbol profesional.

Oscar Saul Galíndez se consolidó como el mejor triatleta argentino y Gustavo Pascutti  en el más ganador del paracaidismo deportivo argentino.

Como si esto fuera poco varios jóvenes riotercerenses eran referentes nacionales en diversas disciplinas como  Federico y Leopoldo Depetris en tenis, Carolina Pignatta en natación, Virginia Firpo y Diego Ripanti en atletismo, Franco Governatori en ciclismo, por nombrar algunos.

A partir del año 2000 el deporte riotercerense se hizo notar en el mundo con deportistas como Rocío Comba,  José María “Pechito” López, Pablo Prigioni y Fernando Mussano entre otros.

Es innegable que el éxito alcanzado por estos deportistas se debe en gran parte a su esfuerzo personal,  al apoyo familiar, a su dedicación y perseverancia; pero  también debemos reconocer  que hubo una serie de hechos y situaciones favorables. El notable trabajo de entrenadores, dirigentes e instituciones fueron creando condiciones para que  esto sucediera. Hubo cuestiones sociales, culturales y políticas que contribuyeron  a sostener el permanente desarrollo  y evolución del deporte riotercerense. El exitoso presente viene con una nueva camada de nombres Andrea Berrino, Gustavo Fernandez (h) o Noelia Martinez, que ya están tomando el legado de aquellos que supieron llevar la bandera de Río Tercero a lo más alto.     


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