La Copa América de Nahuel Molina

Sin dudas Nahuel Molina está viviendo un sueño. A sus 23 años, el lateral nacido en Embalse jugó su primer torneo con la Selección Argentina, fue titular en la mayoría de los partidos y se consagró campeón en Brasil, frente al local.

Si bien no estuvo presente en todos los encuentros, dejó una buena impresión y se ganó la consideración del cuerpo técnico pensando en el futuro. En líneas generales cumplió un buen papel, saliendo de arranque en tres de los cuatros duelos de fase de grupos, en cuartos de final y en la semifinal. En el partido decisivo, el entrenador Lionel Scaloni optó por Gonzalo Montiel y Molina integró el banco de suplentes.

A pesar de haber entrado sobre la hora en la lista para el certamen, rápidamente entendió lo que necesitaba el equipo, lo que vuelve a poner de manifiesto su gran capacidad para adaptarse. El hecho de que Lionel Messi juegue de extremo a pierna cambiada por derecha y siempre recorte para el medio, le deja libre la banda al embalseño para que pueda recorrerla sin complicaciones. Por otra parte, también fue importante el papel de Rodrigo De Paul (ex compañero en el Udinese), con quien intentó explotar la sociedad que conformaron en el equipo italiano. También es cierto que no fue el carrilero que acostumbra a ser en Italia y quizás no logró ser punzante en ataque por su posición mas retrasada en la cancha.

El partido frente a Colombia por las semifinales fue el mas complicado para el lateral, que fue reemplazado en el entretiempo. El extremo Luis Díaz jugó, quizás, uno de los mejores partidos de su carrera y Molina lo sufrió durante esos 45 minutos, donde no lo pudo contener. Más allá de ese primer tiempo complicado, Molina cumplió en su primer certamen con la selección mayor y como si fuera poco, levantó su primer trofeo con la albiceleste.

El futuro es alentador para el joven que se fue de libre de Boca y está haciendo sus primeros pasos en el viejo continente, siendo una fija en el equipo de Údine. El recambio generacional en la Selección está hecho, el es parte y deberá seguir trabajando para mantener ese lugar pensando en lo que se viene.

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