El primer riotercerense olímpico

La ciudad de Tokio ya cuenta con un antecedente como anfitriona de los Juegos Olímpicos, allá por 1964, donde la delegación argentina cumplió la peor actuación desde la primera presentación oficial en 1924, con apenas una medalla de plata conseguida.

Entre los 102 atletas nacionales, uno de ellos era riotercerense, su nombre era José Miguel Marín Accotto y se transformó en el primer representante olímpico de esta ciudad, iniciando una lista que luego engrosaron: Claudio “Piojo” Lopez, Oscar Galindez, Pablo Prigioni, Rocío Comba y Gustavo Fernández en la modalidad paralímpica.

“El Gato” integró el equipo de fútbol, como arquero suplente de Agustín Cejas. Al margen de que el seleccionado apenas rescató un empate con Ghana 1 a 1 y cayó ante el local 3-2, quedando afuera en primera ronda, puede decirse que estos Juegos marcaron un “antes y un después” para el deporte de esta ciudad.

Marín había nacido un 15 de mayo de 1945, en una modesta casa de la calle Jerónimo Luis de Cabrera al 70. Desde niño demostró, en los campitos del popular barrio Castagnino cuando aún se llamaba barrio Presidente Perón Sud, sus aptitudes como arquero.

Su debut a los 19 años en la Primera División de Vélez Sarsfield, un 9 de agosto de 1964, fue una noticia festejada con mucha alegría a nivel local. Después de Esteban “Mono” Ravetti, que había brillado en el futbol grande de Córdoba, Rio Tercero tenía su primer ídolo en el fútbol grande del país.

Afianzado como arquero titular, Marín se consagró campeón con “El Fortín” en el Torneo Nacional de 1968 y subcampeón del Metropolitano de 1971. En total disputó 225 cotejos defendiendo al equipo de Liniers entre 1964 y 1971.

En 1970 fue convocado a la Selección Nacional Argentina y al año siguiente, transferido al club mexicano Cruz Azul. Sus actuaciones, poco a poco lo convirtieron en una de las figuras destacadas de este equipo y del fútbol “azteca”, donde debido a la espectacularidad de sus atajadas se ganó el sobrenombre de “Superman”.

La brillante trayectoria de Marín en México, lo convirtió el guardameta más eficaz de la historia, ya que en 309 partidos oficiales, le pudieron anotar 298 goles, con un promedio de menos de un gol por cotejo.

Fue cinco veces campeón de Liga con Cruz Azul (71/72 – 72/73 – 73/74 – 78/79 – 79/80) y recibió las distinciones de “mejor arquero del año” en las temporadas 78-79 y 79-80, en ésta última, también resultó “mejor jugador del año”.

Durante una entrevista a los medios deportivos mexicanos reveló las consecuencias del atajar tantos “bombazos” al quitarse los guantes y dejar ver unas manos deformadas, aseverando: “Son pelotazos de la vida”.

En 1982 comenzó su carrera como director técnico en Cruz Azul, para luego pasar por Los Coyotes de Neza. Dentro de la Selección Nacional Mexicana, se desempeñó como entrenador de guardametas durante la era de Bora Milutinovic, en el mundial de México 1986.

Fue precisamente al desempeñar el puesto de entrenador del equipo de la Universidad de Querétaro, cuando se encontraba en actividades, que sufrió un infarto fulminante y acabó con su vida el 30 de diciembre de 1991.

FUENTE: Libro NUESTRO GEN DOMINANTE, de Marcelo Calderón

Un comentario en “El primer riotercerense olímpico

  • el 25 julio 2021 a las 14:22
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    Muy agradecido por las informaciones a diario.
    Y por las historias contadas, que son descubrimientos de la riqueza deportiva que tenemos.
    Gracias gracias gracias

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