Luchino, a corazón abierto: “Me hubiera gustado jugar con Argentina”

Gastón Luchino se retiró del básquet hace poco más de un mes cuando 9 de Julio de Río Tercero quedó eliminado del Torneo Federal. El base nacido en Río Cuarto pasó gran parte de su vida dentro de una cancha, fueron 25 años de una exitosa carrera que le permitió conocer Argentina de norte a sur y de este a oeste, jugó en muchos clubes, en todas las categorías del país sudamericano, en todas ganó y, por si fuera poco, le permitió conocer a su mujer y formar su familia.

Una historia que merece ser contada y un protagonista de esos con los cuales podés pasar horas hablando de básquet y de la vida porque vivencias, anécdotas y experiencias tiene para contar miles.

Difícil poder resumir mi carrera en pocas palabras por la cantidad de años que duró, pero si tuviera que elegir dos palabras serían sacrificio y perseverancia. Creo que fue el talento más grande que tuve, el ser perseverante y saber sacrificarme por un objetivo, todo lo demás llegó posterior al esfuerzo, posterior al sacrificio, posterior al estar convencido. La perseverancia que tuve y el objetivo tan claro de querer ser jugador me llevó a hacer la carrera que tuve”, concreto, directo, sincero, así comenzó Gastón.

Luchino cumplió 39 años en febrero pasado y cree que, además de ocupar gran parte de su vida, el básquet le dio muchísimas cosas, “Me deja muchísimos amigos, primero y principal, es lo mejor y lo que más me llevo. Con respecto a lo profesional y deportivo, me dejó enseñanzas en un montón de aspectos para la vida, para el diario, por ejemplo en el manejo de grupos, saber ser inteligente en las distintas situaciones, tener disciplina, todo eso te va dando el deporte. Pero principalmente la gente que conocí, el camino recorrido, no solo que me deja amigos sino que me dio lo mejor que tengo que es mi familia”, luego agregó: “A mi mujer la conocí cuando jugaba en Sunchales y luego se hizo mi mujer y tuvimos tres hijos. Mirá si no me dio cosas importantes”.

De todos los clubes por los cuales pasó en su carrera, hubo dos que lo marcaron. Uno de ellos fue 9 de Julio de Río Tercero, allí logró el ascenso a la Liga Nacional, el ascenso al Torneo Federal y un sinfín de títulos. Sobre la institución, Gastón decía: “No es solamente el club en el cual decidí cerrar mi carrera, sino que es un club que me cobijó y me recibió de la mejor manera, nosotros vivimos en Río Tercero, nos quedamos acá por el resto de la vida, con trabajo y con amigos, así que significa mucho, una parte grande de mi corazón. Muy contento de haber pasado por esta ciudad y por este club”, llegó de la mano de uno de los entrenadores que marcó su carrera: “Vine a jugar la Liga Nacional en 2011/12 con 9 de Julio. Estaba jugando en Marcos Juárez, el Zurdo Miravet viene a dirigir a Río Tercero y me trajo a mí”.

Unión de Sunchales tiene una parte grande de mi corazón. Desde cómo me trataron en la institución, hasta el hecho de que pude formar mi familia ahí. Fue uno de los clubes donde más tiempo estuve y no solo desde lo humano sino que también desde lo deportivo, cumplí objetivos muy grandes: ascendimos de Liga C a TNA y de TNA a Liga Nacional. Al club me llevó uno de los entrenadores que más me marcó en mi carrera: Osvaldo Arduh”, comentaba Luchino y luego agregó sobre Arduh: “El turco fue uno de los entrenadores que más confió en mí. Desde que me conoció, me llevó donde fue y me potenció dentro de la cancha. Estaba convencido de lo que yo le podía dar, confió en mí. Me dirigió ocho años y desde ahí me convertí en un jugador muy importante para él”.

El otro entrenador que, según él mismo declara, fue muy importante en su carrera, fue Miravet, “Al zurdo lo conozco en Marcos Juárez, tuvimos un buen año en el TNA. Termina ahí y lo llaman de 9 de Julio de Río Tercero y me lleva a mí, ahí compartimos dos años”.

Gastón jugó durante varias etapas del básquet argentino, de cambios, de crisis económica en el país, en las distintas categorías, desde el nivel asociativo a la Liga Nacional (fue campeón del Súper 4 en 2015 con Gimnasia de Comodoro Rivadavia) e incluso sumó experiencia internacional, jugando en Brasil. Quisimos conocer cómo vivió él todas estas etapas y nos decía: “Desde que yo empecé a jugar, el básquet cambió muchísimo, me parece que va de la mano de los cambios que tuvimos como país, va de la mano con lo económico. Lo bueno es que siempre se mantuvo en pie, como pudo. Antes, cuando estábamos mejor económicamente, venían mejores extranjeros. A mí el Provincial me enseñó muchísimo. La Liga Provincial de Córdoba es muy fuerte y me ayudó muchísimo para lo demás. Gracias a Dios me tocó ser campeón en todas las categorías del país y es algo que lo siento con orgullo. Siempre traté de competir con el más alto nivel donde me tocó hacerlo, siempre con la mayor exigencia y entrega de mi parte”.

Antes de la pandemia, Luchino se había retirado y se dedicó solo a la parte dirigencial, desde su regreso a Río Tercero, en 2016, cumplió la doble función de jugador y dirigente. Pero post parate por COVID, regresó y esto argumentó: “Necesitaba hacer un cierre de ciclo. El Federal pasado no pude jugar mucho con el 9 y no creía que era justo para mi retirarme así, decidí durante la pandemia ponerme a entrenar, prepararme y decidí volver. Por suerte esa preparación me sirvió para hacer lo que hice este año”.

En su extensa carrera, en la que mencionamos que jugó en todos los niveles de Argentina, ganó en todos, fue campeón nacional, estuvo en el extranjero, se dedicó durante 25 años al básquet, pero sólo le quedó una sola cosa por hacer, lo que hubiese sido la frutilla del postre: “Lo único que me hubiera gustado hacer y no pude es haber podido jugar con la selección Argentina. En su momento estuve citado a una preselección, pero no quedé”, estuvo citado para las categorías menores.

Fuente: Básquet Plus

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